1. Este sitio usa cookies. Para continuar usando este sitio, se debe aceptar nuestro uso de cookies. Más información.
Ofegabous

La muda en colúbridos y problemas relacionados

Problemas de muda en colúbridos.

  1. Ofegabous
    Autor:
    Samuel Niño
    (Nota: Este artículo analiza específicamente el proceso de muda en los colúbridos, aunque muchos aspectos son comunes para otros ofidios, incluso otros reptiles).

    La capacidad que tienen las serpientes de cambiar su piel ha sido siempre uno de los aspectos más llamativos de su biología. La mayoría de las culturas de la historia han relacionado este mecanismo con el renacimiento o la reencarnación. De hecho, varios de los dioses egipcios, como Heptet, eran representados con cuerpos de serpiente porque relacionaban el cambio de piel de éstas con la capacidad de sus dioses de rejuvenecer o renacer.

    Dejando a un lado estas consideraciones mitológicas, lo cierto es que el proceso de la muda (científicamente "ecdisis" ) es realmente interesante y merece una especial atención en serpientes mantenidas en cautividad. De hecho, la forma y periodicidad con la que se realiza pueden darnos varios indicadores sobre su estado de salud y las condiciones ambientales del terrario.

    Antes de analizar estos aspectos, repasaremos como está formada la piel de las serpientes y los procesos que experimenta hasta que cambia su piel.

    La piel de las serpientes está constituida por una epidermis de escamas compuestas a su vez de un epitelio de queratina, una sustancia presente en las uñas y garras de animales. La queratina es muy resistente y ofrece una excelente protección ante las condiciones extremas en las que viven las serpientes. Por contra, es muy poco elástica. Además, al tratarse de un compuesto inerte (como nuestras uñas) no puede regenerarse parcialmente cuando sufre algún daño como algún corte o erosión. Estos dos factores, su poca elasticidad y la incapacidad de regenerarse, obliga a la serpiente a cambiar su piel cada cierto tiempo.

    Obviamente una serpiente joven, que crece más rápidamente, puede cambiar su piel hasta 8 veces por año, mientras que una adulta, cuyo crecimiento se ralentiza, sólo lo hará unas 3 ó 4.

    Cuando nuestra serpiente necesita cambiar su piel se producen complejos procesos endocrinos y linfáticos que generan una secreción lechosa bajo la piel vieja. ésta confiere a la serpiente una coloración especial más apagada, hasta adquirir una tonalidad gris-azulada. El cambio de color también afecta a los ojos de las serpientes, pues con la muda también cambian la escama córnea que protege sus ojos, adquiriendo también un color azulado. Este es el indicador más evidente que nuestra serpiente se está preparando para cambiar su piel.

    Esta secreción será absorbida progresivamente por la piel nueva en los días posteriores, hasta que pasados aproximadamente unos 10 días todo el flujo es asimilado, recuperando entonces su coloración habitual. Para ese momento la nueva piel estará lista, y la serpiente deberá desprenderse de la vieja.

    Para ello, transcurridos unos dos o tres días desde que recupera su coloración habitual, comenzará a frotar su morro contra objetos ásperos y rugosos como piedras o ramas hasta que consiga levantar las viejas escamas labiales. Una vez conseguido se esforzará por enganchar estas escamas en algún saliente, hasta que, gracias a movimientos lentos, se desprenda de su piel de forma progresiva dándole la vuelta como a un calcetín.

    Como mencionábamos anteriormente, este proceso deberá ser vigilado en nuestras serpientes en cautividad desde el momento en que su ojo se torna azulado a fin de que la muda se realice correctamente. En primer lugar sería conveniente aumentar la humedad relativa del terrario, quizás colocando un recipiente de agua más grande que, además lograr el aumento de humedad deseado, ofrecerá a la serpiente la posibilidad de darse un baño, actividad que realizan frecuentemente cuando van a cambiar su piel.

    Será fundamental dotar a nuestro terrario (si no lo tiene ya), de piedras ásperas o ramas que faciliten el cambio de piel. Durante el período de la muda las serpientes se muestran más huidizas y reservadas, y raramente se alimentarán, por lo que deberemos mantenerla tranquila y no tomarla demasiado tiempo en nuestras manos.

    Una vez que cambie su piel deberemos hacer varias observaciones: en primer lugar comprobar si ha cambiado la vieja piel entera, de una sola pieza. Si no ha sido así, sino que la ha cambiado en pequeños pedazos deberemos revisar varios aspectos: en la mayoría de los casos se debe a un ambiente excesivamente seco, por lo que en adelante deberemos aumentar la humedad del terrario.

    Si la humedad es correcta, una muda deficiente de forma continuada puede ser motivada por factores como carencias vitamínicas o la presencia de ectoparásitos que posiblemente precisarán la intervención de un veterinario especializado.

    Posteriormente deberemos comprobar si con la muda se han desprendido también las escamas oculares. Estas tienen forma de pequeñas lentes de contacto que de no desprenderse y con el paso del tiempo, podrían provocar graves lesiones oculares a nuestra serpiente, incluso la ceguera.

    En tercer lugar, vigilaremos la punta de la cola. Aquí en muchas ocasiones permanecen pequeños pedazos de piel vieja que también en casos graves podrían mutilar a nuestro animal de por vida.

    Si comprobamos que en su cuerpo, en el ojo o en la cola hay restos de piel vieja, deberemos bañar a nuestras serpientes varias veces al día en agua no excesivamente caliente durante unos 20 minutos. Transcurrido este tiempo la secaremos tomando una toalla o trapo áspero y dejando que ella sola se deslice por nuestras manos. Así posiblemente los restos de piel vieja serán eliminados. También podemos utilizar una pinza para quitar estos pedazos tirando muy suavemente en dirección hacia la cola. Si comprobamos que la piel vieja ofrece mucha resistencia para ser despegada, entonces es mejor probar más tarde, tras otras sesiones de baño.

    En el caso de que sea la escama ocular la que permanece adherida, podemos aplicar unas gotas de suero fisiológico a fin de que esta se ablande y despegue. Dada la delicadeza de la zona es mejor no intentar otros procedimientos que podrían causar daños irreversibles a sus ojos. Seguramente con humedecer su ojo varias veces será suficiente para que se desprenda de su escama sin más ayuda.

    En cualquier caso, una serpiente que a pesar de nuestra ayuda no consiga cambiar restos viejos de piel, es posible que a los pocos días inicie otro proceso nuevo de muda a fin de desprenderse de estos indeseables restos. Con la nueva muda, desaparecerán.